🔸 Diputados avalan en lo general y en lo particular esta reforma que beneficiará a los trabajadores de todo el país
#NACIONAL | El Congreso de México aprobó la reducción gradual de la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, reforma impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La iniciativa fue avalada de manera unánime en la Cámara de Diputados con 469 votos a favor, luego de una sesión que se extendió por más de ocho horas.
El proyecto ya había sido respaldado por el Senado de la República y ahora deberá ser enviado a los congresos estatales para su validación y posterior promulgación.
De acuerdo con el texto aprobado por el Congreso, la reducción no será inmediata. La jornada laboral se disminuirá de forma progresiva a partir de 2027, recortando dos horas por año, hasta llegar a las 40 horas semanales en 2030.
Durante 2026 habrá un periodo de adecuación, en el que empresas y trabajadores podrán reorganizar procesos y ajustar sus esquemas laborales para iniciar la implementación formal en 2027.
La reforma establece que la reducción de horas no implicará disminución de salario ni de prestaciones laborales. El objetivo es alinear a México con estándares internacionales en materia de condiciones laborales.
Además, se fijó un nuevo límite de 12 horas semanales de trabajo extraordinario, distribuidas en un máximo de cuatro horas diarias y hasta cuatro días por semana. También se prohibió que menores de 18 años sean empleados en jornadas extraordinarias.
Aunque se redujo la jornada semanal, la mayoría legislativa decidió mantener la disposición de al menos un día de descanso por cada seis días trabajados. No se aprobó la propuesta de aumentar a dos los días de descanso obligatorios.
Con estos cambios, México se equiparará a países de Europa, Asia y América Latina que ya operan con jornadas de entre 35 y 40 horas semanales.
El gobierno federal estima que la medida beneficiará a 13.5 millones de trabajadores, mientras que analistas prevén que el impacto podría alcanzar hasta 30 millones de empleados, cerca de la mitad de la población económicamente activa del país.
Especialistas señalan que la transición implicará ajustes en procesos productivos, posibles nuevas contrataciones y modificaciones en contratos laborales.
Autoridades han señalado que la gradualidad de la implementación permitirá que las empresas se adapten sin afectaciones financieras significativas. Sin embargo, representantes del sector industrial han advertido que podrían generarse ajustes en costos operativos.
La reforma representa uno de los cambios laborales más relevantes en décadas y marcará el calendario de adaptación para trabajadores y empresas rumbo a 2030.
